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Paracaídas
Rogelio Guedea 

Actores sin coturnos
   
    No sé a qué despeñadero iría a dar una sociedad que tiene a un periódico por juez (Diario de Colima), a un diputado federal por justiciero social (Locho, ahora un Blue Demon, pues) y a un diputado local por filántropo (Nico). A la sociedad, que ve siempre desde la loma, no hay forma de darle gato por liebre: ella sabe perfectamente que aquí los tres actores de la puesta en escena están actuando con los papeles volteados. Esto es: queremos que sean los jueces quienes juzguen, queremos que sean los verdaderos líderes los que prohíben la justicia social y queremos que sean las instituciones de caridad las que nos ponga en una pizarra grande la lista de aquellas personas a las que han beneficiado. Lo otro es como si los perros maullaran, los gatos croaran y los caballos cacaraquearan. No, cada quien debe hacer su respectivo trabajo: el periódico informar no tendenciosamente, el diputado federal legislar, fiscalizar y gestionar pero sin andar recabando firmas en la calle (¡por Dios!) y el diputado local hacer también lo propio, pero sin andarnos diciendo lo generoso que es porque entonces ahí la generosidad la tendríamos que reducir a mero proselitismo (¿qué no saben que la mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha?). Nos engañamos si creemos que, a estas alturas, es posible engañar a la sociedad, que ve siempre desde la loma y que no es –hoy menos que nunca- una simple masa amorfa que se mueve hacia un lado o hacia otro según el viento sopla.
   

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