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AL VUELO
Rogelio Guedea 

Paradoja del viajero
   
    Pienso en los días que se van, en los días que llegan. Pienso en que uno tiene que llegar, también, como los días, o irse algún día, con ellos. Sabiendo que yo he llegado y que me he ido tantas veces, y que siempre pasa lo mismo: ordenar el armario, buscar un jardín, recorrer una calle, comer unos tacos, charlar con el lustrabotas. Y luego, cuando ya todo parece que está a punto de permanecer, hay que irse: vaciar el armario, olvidar el jardín, desandar una calle, extrañar unos tacos, rememorar la charla con el lustrabotas. ¿Hasta cuándo será así? ¿Qué distancia habrá entre esto que llega y aquello otro que se va? ¿Qué distancia entre mi cuerpo y mi ciudad o entre mis manos y sus calles? La distancia es de alas, es de árboles, es de pañuelos. De mares es, apenas, la distancia.
   
    INVITACIÓN: No olviden que hoy presentamos mi novela 41 (Random House Mondadori, 2010) en el Centro Cultural Mexiac (al lado de El Trébol), a las 8pm. Los comentarios serán de Adalberto Carvajal y Antonio Ortuño. No falten.
   
   

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