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Serie Life, con más vida en televisión
 

Un inusual detective tiene que demostrar, tras su paso por la cárcel, que no es culpable del crimen por el que ha estado encerrado por 12 años, ha captado la atención de los televidentes de esta exitosa serie llamada Life, la cual inicia su segunda temporada. En el primer episodio de esta nueva edición, los detectives Charlie Crews (Damian Lewis), y Dani Reese (Sarah Shahi), persiguen a un asesino en serie tras encontrar, desperdigados por todo Los Ángeles, California, tres baúles numerados con víctimas asfixiadas en su interior. Con su nuevo jefe, llegado desde Nueva York, el capitán Kevin Tidwell (Donal Logue) presionándoles para lograr respuestas, Crews y Reese deberán apresurarse para encontrar una conexión entre los asesinatos antes de que el criminal golpee de nuevo en la ciudad.
    Mientras, Ted (Adam Arkin) y Crews intentan encontrar a la hija, la única superviviente de la familia por la que Crews fue acusado injustamente de asesinato. Charlie Crews –interpretado por el carismático actor británico Damian Lewis (Band of Brothers)— tiene cuentas pendientes con la sociedad. A su espalda lleva la dura carga de 12 años en prisión por un crimen que no cometió. Frente a él se presentan nuevos retos en un mundo que ha seguido su curso sin él. Ahora ha llegado el momento de recuperar su vida y superar los dolorosos recuerdos de su pasado.
    El primer paso será reincorporarse al cuerpo de policía, un trabajo que adora. Pero no es tarea fácil, especialmente cuando su reacia compañera, Dani Reese, muestra tan poco entusiasmo por esto. Tras recibir una propuesta de la abogada Constance Griffiths para reabrir su caso, después de presentar un recurso de exoneración apoyado en unas pruebas de ADN que le exculpan del crimen, Charlie Crews recupera su libertad. Además, recibe una indemnización millonaria por parte de la administración y, lo que es más importante, recupera su placa, su pistola y puede volver a su antiguo puesto de trabajo en el cuerpo de policía.
    Pero la estancia de Charlie entre rejas le ha proporcionado una habilidad especial para apreciar ciertos detalles de la vida, y vuelve al cuerpo de policía con una filosofía Zen de lo que le rodea, lo cual le permite templar su rabia y le ayuda a encontrar las claves para la resolución de los casos. Charlie cree que todo está conectado, las víctimas, los testigos, incluso su nueva compañera Dani. Ahora conoce los aspectos de la ley desde ambos lados, como policía y como convicto, y comprende que su visión bajo la perspectiva Zen, se puede aplicar a su trabajo.
   

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