El fin de semana pasado, Andrés Manuel López Obrador ante algunos militantes y simpatizantes de los partidos políticos del PRD, PT y Convergencia, en el Zócalo de la Ciudad de México, enfatizó: “es imposible esperar hasta abril de 2012 para realizar una campaña presidencial, como lo establece la ley electoral, ya que así sólo ganaría el candidato copetón de la televisión, Enrique Peña Nieto”. Con ello el supuesto presidente legítimo enarbola la frase famosa del fallecido líder de la confederación de trabajadores mexicanos Don Fidel Velázquez, “el que se mueve no sale en la foto”; pronunciamiento vertido en el partido oficial tricolor para destapar al candidato oficial presidencial del año respectivo en la elección constitucional en el siglo XIX. Ello desde la perspectiva de empezar hacer pre-campaña política con miras a que la izquierda que aglutina al Frente Amplio Progresista lo hagan candidato presidencial en el 2012. ¿Pero por qué no es raro que se adelante a los tiempos electorales el Peje? Ya en algunas colaboraciones pasadas vertidas por el suscrito lo habíamos venido afirmando, la lucha por la contienda presidencial del año 2012 empezó ya. El Partido Acción Nacional con la operación y andamiaje legal desde la administración pública federal, empieza a aceitar su estructura gubernamental hacia el 2012, sabiendo de antemano que ocupan el Poder Ejecutivo, Calderón lo utilizará para apoyar a su futuro candidato o candidata. En el Revolucionario Institucional, teniendo la mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados y el control político legislativo y de la agenda política en pro de las reformas estructurales que ocupa el país en el Senado de la República, y contando con la mayoría de gubernaturas locales y congresos estatales, la caballada se encuentra vigente con tres pre-candidatos muy fuertes. El gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, la estatura política y gran estadista del senador Manlio Fabio Beltrones, el liderazgo y altura de miras de la presidenta Nacional, Beatriz Paredes, sin duda alguna son fuertes prospectos para la candidatura presidencial. En la izquierda moderada del Partido de la Revolución Democrática, el jefe de Gobierno del D.F. Marcelo Ebrard ya dijo que sí aspira a la grande, el senador y coordinador del Grupo Parlamentario del PRD Carlos Navarrete también quiere la candidatura presidencial. Ante esto López Obrador, quien contendió para la presidencia de la República en el año 2006, y cuya elección insiste, le robó Calderón el triunfo, se encuentra obstinado en buscar la unidad política que necesite para que haya una sola candidatura del Frente Amplio Progresista, PRD, PT y Convergencia y por obvias razones tiene que ostentarla él. Lo interesante de esto es ver si el Peje carece o no del apoyo de la cúpula del PRD, pues viene afirmando que él sostiene y cuenta con el respaldo de la militancia y que tampoco renunciará a este instituto político, como muchos de la izquierda moderada lo anhelan. López Obrador no cuenta según él, con el poder adquisitivo de la burguesía nacional que ocupa el poder, ni cuenta con los medios de comunicación nacional que lo respalden; su discurso ideológico lo plasma bajo la retórica de que México ocupa una "transformación moral", debido a que la mitad del problema tiene que ver con la falta de crecimiento, de desarrollo; y la otra mitad tiene que ver con la pérdida de valores, la desintegración familiar, desatención a los jóvenes y el estilo de vida en donde vale más el que tiene, en donde se eleva a rango supremo el dinero convirtiéndose la codicia en virtud, males que aquejan a los servidores públicos de los tres niveles de gobierno. En fin, esperaremos los tiempos electorales y a los posibles candidatos o candidatas que presenten los partidos políticos nacionales, para entonces verter el análisis político, crítico constructivo y objetivo conducente.
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