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La competividad académica y la universidad del futuro
Entrevista con Juan Carlos Yáñez Velazco
Hace exactamente una semana nos reunimos los miembros del comité académico de la división de Humanidades de la Universidad de Otago con el fin de hacer la evaluación respectiva al año 2007. Durante el receso que tuvimos para almorzar hablamos de variados temas pero sobresalió, sobre todo, el tema de la educación del futuro, principalmente con respecto a la competitividad académica que deben tener las universidades en los próximos, por lo menos, cincuenta años. El tema de la investigación, por supuesto, es central y todas las universidades del primer mundo (está pasando en Japón y está pasando en Reino Unido) se están reorganizando en este sentido porque de aquí en adelante lo que más buscarán las instituciones educativas para lograr estar dentro de los parámetros internacionales es la calidad en investigación, de ahí que la necesidad de tener en los liderazgos universitarios a académicos de primer nivel (en todos los sentidos) es un posición invariable.
Precisamente por todo lo anterior, y por los comentarios vertidos en la entrevista realizada la semana pasada con el rector Miguel Ángel Aguayo, decidí entablar un diálogo de frente y de perfil con otra figura clave del quehacer de nuestra alma máter: el maestro Juan Carlos Yáñez Velazco, actual director general de Educación Superior de la Universidad de Colima y quien, sin duda, es también uno de los académicos y funcionarios que mejor conocen no sólo a nuestra más representativa institución educativa sino que es un experto en la problemática de la educación pública de México.
ORÍGENES Y FORMACIÓN
Juan Carlos Yáñez Velazco nació el 5 de diciembre de 1966 en Quesería, Colima, donde transcurrió su infancia y juventud. Fue un alumno destacado desde su ingreso a la preescolar y siempre tuvo muy clara su vocación dentro del ramo de la academia, pues desde los tres años que ingresó a la preescolar, dice, ya no volvió a salir nunca de la escuela. “Treinta y ocho años de mi vida los he pasado físicamente en la escuela y poco más de veinte años reflexionando en torno a la educación. No concibo mi vida y mi trayectoria desde otro ámbito”. Después de salir del bachillerato 13 de la Universidad de Colima, ingresa a la Licenciatura en Educación, carrera que ya no existe, también en nuestra alma máter, de forma que su especialización se da en torno a temas educativos. Al término de la carrera, Yáñez Velazco empieza a trabajar como profesor de didáctica en la Facultad de Letras y Comunicación y al término de la gestión del rectorado Humberto Silva obtiene el tiempo completo en la Facultad de Pedagogía, a la cual ha estado ligado desde entonces. Después de dos años emigró a la ciudad de México para hacer su maestría en Pedagogía en la UNAM, donde ahora mismo está por obtener su grado de doctor también dentro del ámbito de la educación. “Hacer la maestría en México fue una experiencia sin duda determinante en mi vida profesional y personal, porque por primera vez salí fuera de casa, y lejos del entorno y la comodidad que representa la familia en una cultura más arraigada a la familia como la de Colima. Fueron casi dos años en el Distrito Federal, que a mí me abrieron las puertas, los horizontes intelectuales, profesionales, pedagógicos. Es decir: mi ámbito de vida”.
TRAYECTORIA PROFESIONAL
Al terminar su maestría, Yáñez Velazco presenta su candidatura para realizar el doctorado en Pedagogía, es aceptado y lo inicia pero una vez que regresa a la universidad, siendo alumno del doctorado en la propia UNAM, el licenciado Moreno Peña lo invita a ser director de la Facultad de Pedagogía, teniendo en ese entonces apenas veinticinco años de edad. Para Juan Carlos Yáñez tal invitación significaba el cumplimiento de un sueño y representaba la confirmación de que su vocación profesional iba por el mejor de los caminos. Asume, entonces, la dirección de la Facultad de Pedagogía a los veinticinco años aunque ello significara postergar sus estudios de doctorado. ”Fue una experiencia muy significativa en virtud de que me permitió entender algunos valores que han sido indispensables para mí a lo largo de mi carrera como académico y funcionario universitario: el trabajo en equipo, la tolerancia, el rigor académico. Hicimos muchísimas cosas en esos cuatro años. La Facultad se convirtió en una ventana por donde pasaron y pudimos hablar con gente como Gilberto Guevara Niebla, Pablo Latapí, Ángel Díaz Barreda. Faltaban cuatro años para que terminara el siglo y nosotros ya estábamos convocando a un foro para hacer una revisión general de la educación en México, que fue muy enriquecedor entonces, cuando mucha gente en el mundo educativo de nuestro país no pensaba en la problemática de la educación del futuro. Yo recuerdo que, bueno, como hasta ahora, no descansaba. Era responsable de la licenciatura, de la maestría, del doctorado (éste último en coordinación con la universidad de Londres y la Universidad Metropolitana) y aparte hacía todas las labores administrativas, de gestión, etcétera, propias de la dirección. No se me olvidan los comentarios de un director que decía que yo era el mal ejemplo porque estaba demostrándole al rector que una sola persona podía hacer el trabajo de una facultad (risas). En fin, formativamente me sirvió mucho y me serviría más en el último tramo del rectorado del licenciado Moreno Peña, porque ya en el rectorado del doctor Salazar Silva ocuparía la dirección general de Educación Media y en el actual rectorado la dirección general de Educación Superior”.
Sin duda, la única carta de presentación de Yáñez Velazco ha sido su trabajo y su experiencia académica. Es un profesional de la Educación Superior. Hizo la licenciatura en esa área y estudió a fondo dentro de la maestría temas relacionados con la problemática universitaria, la didáctica de la educación superior, etcétera. Quizá por ello no fue extraño que ocupara la dirección general de Educación Media a la edad de veintinueve años, con un reto enorme porque tuvo que tomar las riendas de casi la mitad de la Universidad de Colima, aprenderse hasta el domicilio de las 31 preparatorias y los nombres de directores, coordinadores, para saber con quiénes iba a trabajar. Eso le permitió realizar acciones inéditas dentro del área de la Educación Media, a la que no siempre se le da la importancia ni el apoyo necesario. Gracias al apoyo del rector Salazar Silva y al trabajo en equipo realizado desde la dirección general de Educación Media, Yáñez Velazo pudo reactivar la labor de esta área educativa a nivel nacional, pues habían pasado más de veinte años sin recibir recursos federales para mantenimiento, plazas de tiempo completo, infraestructura. Debido a ello se creó una red nacional del nivel medio superior, que agrupaba a las veintiséis universidades que entonces (1997) tenían bachillerato y él asumió la secretaría técnica de la misma para luego ocupar su coordinación. Entre los proyectos más destacados de su gestión como director general de Educación Media estarían las academias, la agrupación de profesores que imparten la misma materia y que bajo el liderazgo de la dirección de Educación Media, crearon la estructura para lograr una inercia mediante la cual el profesor mismo encontraba su propia capacitación y profesionalización. Se llegaron a tener hasta noventa academias que se reunían los sábados de cada semana, sin tenerse que suspender las clases, todo con el fin de desarrollar el trabajo académico de la educación media superior a través de nuevas e innovadoras iniciativas, una de ellas fue la creación del consejo académico, donde estaban representados todos los directores de bachillerato y ahí se debatían las ideas que se tenían en torno al bachillerato ideal que la plataforma docente buscaba. Ese órgano fue aprobado por el doctor Salazar y fue un espacio además que logró también trabajar en equipo de alto nivel, tanto profesores y directores, en la toma de decisiones. Por eso, este equipo de trabajo llegó a ser calificado por el doctor Salazar Silva en la última etapa de su rectorado y luego con el doctor Aguayo López como el mejor equipo de la universidad, por el grado de compromiso y unión que había entre sus integrantes y básicamente por los resultados. “No olvidemos que creamos el bachillerato escolarizado, que ayudó a un gran sector de la sociedad colimense y de los mismos trabajadores de la Universidad de Colima a tener la oportunidad de seguirse formando. Yo mismo fui profesor del bachillerato semiescolarizado y por eso puedo sentirme satisfecho del trabajo tan estimulante que aún hoy se sigue realizando”.
Debido, pues, a estos y otros muchos resultados y proyectos de los que no podemos hablar en esta entrevista por cuestiones meramente de espacio, Yáñez Velazco llega a la dirección General de Educación Superior, con una trayectoria impecable tanto dentro del ramo académico como en su trabajo como funcionario. Venía de la dirección de la Facultad de Pedagogía, luego pasa a la dirección general de Educación Media Superior y al inicio del rectorado de Aguayo López ocupa la dirección general de Educación Superior, integrando con ello prácticamente todos los ámbitos del quehacer universitario, lo que le ha dado una perspectiva total de las necesidades y virtudes de nuestra alma máter.
LABOR AL FRENTE DE LA DGES
Una vez que fue nombrado director de la Dirección General de Educación Superior (DGES), tuvo como gran apuesta y gran compromiso hacer que la Universidad de Colima se convierta en la mejor universidad pública estatal del país. Aunque se han avanzado en muchos indicadores, Yáñez Velazco considera que hay todavía rezagos en materia pedagógica/educativa. Por ahora son cuatro facultades las que trabajan bajo un esquema innovador, de forma que todavía hay algunas asignaturas pendientes en ese rubro. Los planes son poco flexibles y los programas institucionales, becas, tutorías, no están lo suficientemente ligados al proyecto educativo. Son programas que corren en paralelo, pero que emanan del propio corazón de los proyectos educativos. Por eso, hoy se está apostando por una reforma educativa con el fin de pasar de los discursos de la formación integral a los hechos, a la pragmática. Según Yáñez Velazco son varios rubros los que deben trabajarse y es en lo que está enfocada la DGES: la normatividad, en la que ya se ha aventajado porque existe un reglamento escolar que se aprobó hace año y medio y que contempla por primera vez las opciones no escolarizadas, o sea un esquema de créditos, semiflexible, semiabierto o a distancia.
En materia de planes de estudio se tiene una buena beta en la que se está trabajando de cara al nuevo modelo curricular, que es un proyecto prioritario para este año. El nuevo modelo curricular quiere decir un nuevo marco para concebir el diseño de los planes de estudio y la formación universitaria. Se está contemplando que ese trabajo se tiene que hacer de manera colegiada y no sólo competa al director con su grupo más cercano. “No, tiene que salir del colectivo de profesores, de las academias, que también se están impulsando en la educación superior, y que no existían. En este proyecto también contemplamos la posibilidad de una doble titulación, como se usa en España desde hace cincuenta años. Que los alumnos puedan tener doble título, porque estudian aquí y estudian en otra universidad. En ese proyecto ya estamos avanzando. Los primeros alumnos de Economía ya están en Francia. Ellos tendrán doble título, binacional, o sea que serán licenciados en Economía por la UdeC pero también lo serán por la universidad francesa. Estamos trabajando en esa línea en Valparaíso, Chile, en Santander y Cantabria para Ingeniería Civil y Mercadotecnia.”
En este rubro de la internacionalización de la universidad, las tecnologías de la educación ocupan un espacio importante. Hace apenas un par de semanas se acordó el modelo respectivo con la Coordinación de Tecnología de la UdeC, que dirige la maestra Lourdes Feria, y la respuesta fue extraordinaria. “Nosotros proponemos no sólo un modelo para hacer planes de estudio, sino una visión de la universidad, una visión más moderna, más flexible, más abierta, y más democrática en el sentido de que la responsabilidad de educar es del grupo de profesores. Y este sería otro de las prioridades del proyecto que llevamos en la DGES: trabajar con los profesores.”
Para Yáñez Velazco el trabajo con los académicos es fundamental. Ningún cambio sustancial podría darse si no se va de la mano de los académicos. Si se quieren cambiar los planes de estudio se debe también empezar por incluir a los académicos en tal proceso. En la Universidad de Colima se está buscando que la institución académica pueda dialogar en la práctica con cualquier universidad del mundo. Lo de la doble titulación va encaminado precisamente a eso. “No es un asunto meramente de negocios, como lo están haciendo algunas escuelas privadas en las que obtienes dos títulos en tres años. No, esto no es así. Aquí lo que se intenta es ofrecer una lógica formativa distinta, apegada a las necesidades reales de nuestro tiempo. Porque una cosa es decirlo desde el ámbito del discurso de las políticas públicas, y otra muy distinta es ponerlo a funcionar en la práctica. Hay que reconocer algo histórico: la universidad pública en México se construyó sobre las bases de las disciplinas y no sobre la realidad. Desde el ámbito de las disciplinas la realidad es analizada desde un solo ángulo, pero la realidad es más compleja y no evoluciona de esa manera, por eso debemos estar pensando precisamente en lo interdisciplinario y lo multidisciplinario, que son esquemas que nos pondrían realmente en interlocución con las universidades de otras partes del mundo. El proceso de cambio es difícil, pero todas las reformas lo son. Lo importante es que contamos con una planta docente que, en su mayoría, es participativa, profesional, responsable y positiva, lo que es muy significativo cuando se trata de llevar a cabo este tipo de cambios”. Yáñez Velazco está seguro que el esquema en el que está trabajando la Universidad de Colima es el más innovador del país, por encima, incluso, de las universidad de Veracruz, Yucatán, Puebla y Guadalajara, que son meritorias en materia de innovación educativa y planes de estudios. Lo que se quiere y requiere es sacar a la educación integral del mero discurso de las estadísticas para ponerlo en su propio contexto y obtener resultados a partir de la realidad. Darle a cada especialidad las herramientas específicas que requiera para su propio cambio, porque no es lo mismo la medicina que la filosofía, no se puede medir igual la Facultad de Derecho con la de Contabilidad. Debe reconocerse esa diversidad para poderse potenciar, desde esa diversidad, la unidad que requiere la educación para su desarrollo integral.
“Hay otro ámbito que me gustaría abordar para cerrar los proyectos que llevamos en la DGES y es el tema relacionado con la toma de decisiones. Estas deben darse ya desde la base de la información y no de las ocurrencias. No incisiones, no improvisación, sino un análisis serio de la realidad. Tenemos un problema pedagógico, económico, ético. Nosotros recibimos cinco mil aspirantes al año, pero aceptamos 3,200, de los cuales, cuatro años después, terminan 2,200. Bueno, ahí tenemos un problema de esa magnitud: ¿qué pasa con esos mil, mil quinientos? Van a terminar en la desilusión, en el desempleo. Cómo vamos a solucionar ese problema si no sabemos por qué se van, por ejemplo, y por qué se fueron, y debemos saberlo y qué tuvo que ver la universidad con su deserción. En la medida en que lo sepamos, mejores soluciones encontraremos. En esto estamos trabajando también de forma frontal desde la DGES. Por eso digo que debemos empezar a actuar bajo el principio de la información, del rigor, como profesionales de la educación que somos”.
RETOS DE LA EDUCACIÓN
PÚBLICA EN MÉXICO
Con respecto a los retos que enfrenta la universidad pública mexicana, Yáñez Velazco
los resumiría de la siguiente manera: Financiamiento, porque la universidad cada vez tiene más exigencias en un contexto donde los recursos no crecen a la medida de las exigencias, ni en la medida en que aumenta la matrícula. O sea, cada vez se hace más en condiciones más críticas en términos financieros, pero además en una escenario que en corto plazo hay menos posibilidades reales de un incremento sustancial de las partidas para educación, porque aunque parezca mucho lo que invierte México en educación nunca se comparará con las partidas presupuestales que tienen para educación países como Islandia, Japón, Noruega.
Otro reto es el tema de los profesores. Hay una parte del problema ligado el programa de atenciones y jubilaciones, que va engrosando la nómina, que siguen cobrando y hay que contratar otros que vengan a sustituirlos y el presupuesto tampoco crece en esa misma medida. Además hay un reto pedagógico: el hecho de que la Universidad con las jubilaciones pierde buena parte de la masa crítica, de la experiencia. Esta experiencia se va y no se va a aprovechar y al mismo tiempo a los que están llegando no se les está instruyendo sobre cómo se quiere crecer. “Estamos hablando de un problema que ya nos alcanzó y qué va a pasar si no hacemos algo pronto, vamos a improvisar lo que hicimos en los 70. Es decir, tendremos otra vez cien egresados de la licenciatura o cien de un posgrado que no han trabajado en ninguna parte y que van a incorporarse como profesores con no mejores resultamos si no predecimos este digamos puente que debe existir entre la experiencia de los que se van y las capacidades y la frescura de los que van llegando”.
Otro problema grave es, como ya se sabe, el de la cobertura. Yáñez Velazco opina: “Es gravísimo en el país. En el contexto de América Latina, México está en el lugar quince. México tiene una cobertura en el orden del 23%, o sea 23 de cada 100 estudiantes están inscritos en educación superior. Korea tiene 85%, Argentina tiene 50%, Perú 32%, Chile 45%. Por encima de nosotros están otros catorce países y Colima no está mucho mejor en ese renglón”. Por eso, para Yáñez Velazco hay que pensar en otras opciones, sin dejar a un lado el uso de la información con criterios rigurosos en los que se incluyen los procesos como la evaluación, la certificación, etcétera”. Aunado a estos problemas está también el del analfabetismo, que de 2000 a 2007 ascendió a cien mil mexicanos, o sea que se pasó de 5.9 millones a 6 millones. “Esto nos lleva a pensar en las políticas públicas en torno a lo que deben ser las estrategias para el futuro de nuestra educación. Necesitamos personas sensibles, capacitadas. Las Universidades, por ejemplo, necesitan estar dirigidas por académicos, no sólo por políticos profesionales. Ya hemos visto que los políticos de profesión no logran comprender la realidad en sí misma de los ámbitos académicos, y esto debe empezar a ser un reto porque la competencia en la investigación, en la enseñanza, en el propio liderazgo nacional e internacional exige un perfil académico y de gestión importante, de trabajo colegiado, de legalidad. Tal como sucede en las universidades del primer mundo”.
Yáñez Velazco es invariable en el tema de la competitividad académica, lo que permitirá que la Universidad de Colima siga consolidándose internacionalmente. La proyección de nuestra alma máter en el extranjero, su participación en el contexto educativo global, mundial, es un tema angular de toda universidad que busque prestigiarse en su labor formativa. Por eso, el próximo lunes estaré hablando de frente y de perfil con la maestra Genoveva Amador Fierros, directora general de Intercambio Académico y Becas de la Universidad de Colima, quien ha venido ponderando desde hace muchos años la idea de la apertura internacional de nuestra alma máter.
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