La vida es tan noble que si está uno atento puede identificar los caminos que se deben elegir. Los consejos de otras personas nos brindan un panorama más completo de la situación. Cada instante está lleno de experiencias que siempre te demuestran la importancia de las buenas amistades. Así, en un país con una cultura distinta como China, valoras mas que nunca a tus amigos sinceros, llamas por teléfono o envías correos electrónicos a México para sentir el calor y recibir acertados consejos de tus familiares, y finalmente haces uso de la capacidad de decisión que te permitirá continuar dibujando la ruta de tu felicidad.
El siete de febrero fue el Año Nuevo Chino o Festival de Primavera. Es la más importante celebración en este país porque es sinónimo de alegría y convivencia familiar. Las calles y casas muestran hermosas decoraciones en color rojo y el cielo se llena de impresionantes fuegos artificiales. Hace un año disfruté el caminar alrededor del hermoso West Lake en Hangzhou y ver las luces reflejadas en el agua. Este año lo pasé en Shanghai compartiendo un agradable momento con las personas que estimo.
Los siguientes días visité a mis amigos chinos que viven con sus padres en esta ciudad o que no pudieron viajar a sus provincias por motivo de las nevadas. A parte de decirles “Xin Nian Kuai Le” (Feliz Año Nuevo en chino mandarín), platicaba por varios minutos sobre esta festividad. Todos tuvieron una deliciosa cena de fin de año compuesta por varios platillos tradicionales. Algunos de ellos vieron la Gala del Festival de Primavera, que es un programa especial que cada año trasmite la Televisión Central de China; mientras que otros prefirieron encender fuegos artificiales.
De niños les encantaban los regalos, aunque crecieron y de repente dejaron de recibirlos. Sus padres y amistades de la familia les llevaban ropa o un sobre rojo con dinero en su interior. Sin embargo, la situación ha cambiado, ahora son ellos los que entregan presentes a las generaciones más jóvenes.
En China las leyendas son emocionantes historias que entran por tu oído y disparan tu imaginación. Cada palabra va recorriendo tu mente y de repente eres uno más en la trama. Por ejemplo, hace muchísimos años existió un monstruo que se llamaba Nian. En la víspera de Año Nuevo se aparecía en las aldeas y mataba a varias personas. Para evitar esta situación, la gente prefería huir a las montañas para refugiarse. Un día llegó un viejo mendigo mientras todos se alistaban para su partida y sólo una viejecita ofreció comida y le aconsejó irse de ese lugar. Sin embargo, el viejo prometió que si lo dejaba estar en su casa espantaría al monstruo. En la noche, llegó Nian y vio un hogar con luces encendidas y papel rojo en la puerta. Furioso se acercó a ella y cuando estaba a pocos metros, se escuchó una fuerte explosión. El anciano se burló y el monstruo salió huyendo. Al día siguiente las personas regresaron y se dieron cuenta de lo sucedido. Rápidamente visitaron a sus familiares en otras aldeas para informar que el papel rojo, las luces y el sonido muy fuerte lo atemorizaban. Todos concluyeron que el viejo mendigo era un ser celestial que había ido para salvarlos.
En la actualidad, los chinos usan fuegos artificiales, ponen papel rojo en sus puertas y encienden faroles para continuar esta tradición y llamar a la buena suerte. Además, durante varios días visitan a sus familiares y amigos.
De nuevo aprendimos que una apasionante forma de aprender la cultura de un país es viajando y escuchando a su gente, como bien lo sabe mi querida abuela Tita. Siempre lo hago, al cabo México y China son países con una larga historia; para cada leyenda que me cuentan, yo tengo otra que compartir.